Cómo saber si me pasa a mí
Mucha gente convive años con este malestar sin ponerle nombre. Piensa que es cuestión de cuidarse más o de tener poca fuerza de voluntad. La dismorfia no funciona así. Estas preguntas te pueden ayudar a situarte:
- ¿Piensas en una parte de tu cuerpo casi cada día?
- ¿Repites gestos de comprobación, como mirarte, tocarte o medirte?
- ¿Dejas de hacer planes por cómo crees que te ven?
- ¿Sientes que nadie entiende hasta qué punto te afecta?
- ¿El alivio que te dan los demás al tranquilizarte dura muy poco?
Si te reconoces en varias, no significa que tengas que ponerte una etiqueta. Significa que puede merecer la pena hablarlo con una profesional.
Insatisfacción corporal o dismorfia corporal: en qué se diferencian
Casi todas las personas tienen algo de su cuerpo que cambiarían. Esa insatisfacción convive con tu vida sin bloquearla. La dismorfia es otra cosa. El malestar es más intenso, ocupa mucho tiempo y te lleva a evitar o comprobar de forma repetida. La diferencia no está tanto en el defecto que ves, sino en cuánto condiciona tu día a día.
Si quieres verlo con más calma, te pueden servir estos artículos: Qué hacer si odio mi cuerpo y no puedo mirarme con cariño y Durante mucho tiempo pensé que sentirme bien era solo verme bien.
Mitos y errores frecuentes
Alrededor de la dismorfia hay ideas que hacen que se retrase mucho el pedir ayuda. Estos son algunos de los más comunes:
- Creer que es vanidad o que le das demasiada importancia al físico.
- Pensar que se arregla con un cambio en tu aspecto.
- Esperar a estar muy mal para consultar, en lugar de hacerlo antes.
- Dar por hecho que si te ven bien tú también deberías verte bien.
- Creer que la terapia solo va a repetirte que estás estupenda.
Trabajarlo no consiste en convencerte de nada, sino en cambiar cómo te relacionas con tu imagen.
Qué ocurre si no pides ayuda
Cuando el malestar sigue su curso sin apoyo, suele crecer. Aparecen más evitaciones, más comprobaciones y menos vida fuera de esa preocupación. Es frecuente que lleguen la ansiedad, el bajón de ánimo y el aislamiento. Pedir ayuda no es rendirse, es cortar ese círculo antes de que ocupe más espacio.
Cómo son las sesiones paso a paso
Saber qué vas a encontrar quita mucho miedo al primer contacto. El proceso suele seguir estos pasos:
- Reservas la sesión de valoración desde la web, sin compromiso de continuar.
- En ese primer encuentro cuentas lo que te ocurre y desde cuándo.
- Entre las dos definimos hacia dónde quieres avanzar.
- En las sesiones siguientes trabajáis los pensamientos y las conductas que sostienen el malestar.
- Vais revisando los avances y ajustando el ritmo a cómo te sientes.
La Dra. Marta Calderero, doctora en Psicología y psicóloga colegiada M-32436, acompaña todo el proceso. Esto no es un diagnóstico ni sustituye una valoración profesional, es el inicio del trabajo.
Qué puedes esperar del proceso
No se trata de dejar de verte defectos de un día para otro. Se trata de que esos pensamientos pierdan fuerza y dejen de mandar en tus decisiones. Con el tiempo sueles notar que dedicas menos horas a comprobarte, que vuelves a situaciones que evitabas y que la autocrítica ocupa menos espacio. El ritmo lo marcas tú.
Sesiones online para pacientes de Andorra
Las sesiones se hacen online por videollamada, en la misma zona horaria y sin desplazamientos. Te conectas desde donde estés en Andorra, en un entorno privado y discreto, y ese tiempo es solo para ti. Basta con un lugar tranquilo y conexión a internet.
Cómo empezar
El primer paso es la sesión de valoración, donde expones tu caso y vemos cómo abordarlo. La sesión de valoración cuesta 60 € más impuestos. Cada sesión dura unos 50 minutos y cuesta 80 €, y existe un bono de 4 sesiones por 260 €. Puedes reservar tu sesión de valoración cuando te venga bien.
Este servicio también está disponible para pacientes de toda España y para pacientes de Madrid.

